Un extracto:
Los 7 centros energéticos y los 5 vehículos del ser humano
“Según los videntes toltecas, los seres humanos tenemos un campo magnético que se extiende desde nuestro interior hasta la distancia de un brazo fuera del cuerpo físico. Cuando dicho campo se deteriora, nuestra vitalidad se disipa y podemos llegar a morir. Por eso, es de gran importancia mantener nuestra energía limpia y compacta.
Dentro de ese campo hay una serie de órganos llamados Kuekueyo, espirales luminosas, que funcionan como transformadores de la energía, almacenando las experiencias y modificando la percepción. De ellos afirma un códice mexica:
“Con nuestros Cuecueyo (s) iluminamos al mundo. En el sitio donde están nuestas luminarias, allí tenemos luz.”
(Códice Matritense)
Algunos de estos centros se activan de manera natural a medida que crecemos, pero otros requieren de un trabajo intencional. La disfunción de uno o varios de estos centros por falta de mantenimiento puede producir enfermedades e incluso la muerte.
Los centros principales son siete y se orientan a lo largo de la columna vertebral. Sus nombres y funciones son:
1. Kolotl, escorpión , en la base de la columna vertebral. Es la sede de los instintos sexuales, reproductivos y de supervivencia. Se activa al nacer y alcanza su pleno funcionamiento en la adolescencia.
2. Iwitl, plumón , en el vientre. Es la sede de los sentimientos filiales y patrios, y los impulsos de socialización y comunicación. Se activa en forma natural antes de la adultez.
3. Pantli, bandera , en el ombligo. Es la sede del ego y los impulsos de representación, competitividad y dominio. Se activa asumiendo los retos y enfrentando las dificultades.
4. Shochitl, flor , en el corazón. Es la sede de las emociones, la sensibilidad artística y los impulsos altruistas. Se activa enriqueciendo y ennobleciendo las experiencias.
5. Topillo, bastón de mando , en la garganta. Es la sede de la voluntad. Se activa tomando decisiones y afrontando las consecuencias.
6. Chalchiwitl, piedra preciosa , en la frente. Es la sede de la intuición; su funcionamiento mínimo es la razón. Se activa mediante estudio, meditación, ensueño y recapitulación.
7. Tekpatl, cuchillo , en la coronilla. Este centro sintetiza la actividad de los demás, conectando la energía individual con la cósmica. En él radica el impulso de trascendencia que nos caracteriza como humanos. Se activa a medida que los demás centros lo hacen.
Los centros forman una red que organiza nuestro campo magnético. Dicha estructura nos permite actuar como individuos, entrando en relación con otros campos. Aunque, al actuar, solemos comportarnos como si fuésemos un todo, en verdad somos una alianza de entidades o vehículos de acción, cada uno de los cuales tiene sus propios instintos e intereses, y requiere de una alimentación y mantenimiento especializados. Podemos comparar al sistema en su totalidad con un coche tirado por caballos; aunque funcionan al unísono, no hay que olvidar los requerimientos específicos de cada caballo.
Según los toltecas, tenemos cinco vehículos, que son:
- Tonakatl, nuestra carne , el vehículo físico. Siguiendo el ejemplo anterior, diríamos que es como el coche, la parte más pesada del sistema. Su función es moverse, tener sensaciones y reproducirse. Se alimenta de comida sana y agua. Se purifica mediante descanso, ejercicios físicos, higiene y cuidado de la salud.
- I'iotl, aliento , el vehículo vital, es el caballo fuerte del grupo, el que va delante. Sostiene el sistema de centros energéticos, canalizando las experiencias hacia cada uno de ellos. Se alimenta de respiración apropiada y se purifica mediante el uso sobrio de los demás vehículos.
- Yollotl, corazón , el vehículo emocional, es el caballo de la retaguardia. Su función es potenciar el funcionamiento de la red de centros energéticos, apoyando a cada vehículo en sus necesidades. Se alimenta de impresiones variadas y sanas. Se purifica al disipar las emociones negativas mediante la recapitulación.
- Mati, mente , el vehículo mental, es el cochero, el que guía a los caballos. Selecciona las impresiones que llegan hasta nuestros sentidos y les da significado. Se alimenta de información adquirida mediante estudio, reflexión y experimentación. Se purifica por higiene mental, meditación y ayuno de creencias.
- Nawalli, doble , el ser de ensueños, es el pasajero que da órdenes al cochero. El nagual es un vehículo independiente; puede bajarse del coche cuando quiera y tiene una vida propia en el ámbito del sueño. Incluso, puede conseguirse otro coche y otros caballos, es decir, generar vehículos subsidiarios a través de la visualización creadora. Se alimenta de tareas que lo desarrollan. Puede hacerse depositario de nuestro sentido de ser, en cuyo caso se transforma en el agente de nuestra liberación.
Los mesoamericanos crearon numerosas técnicas para dar mantenimiento a los vehículos. En Kinam recomendamos tres de ellas: la alimentación polar, la herbolaria y el baño de temascal.
El temascal es probablemente la técnica más querida de los practicantes. Consiste en someter al cuerpo a un baño de vapor sazonado con plantas aromáticas. Tiene un inmediato efecto relajante y desintoxicador, por lo cual, en la antigüedad, se empleaba para recibir a los recién nacidos. El recinto del temascal también tenía una función simbólica, siendo empleado en los ritos de iniciación.
La alimentación polar es uno de los más interesantes aportes de los mesoamericanos al campo de la salud. Se basa en una clasificación de los alimentos en “fríos” y “calientes”, lo cual no tiene que ver con su temperatura exterior, sino con su capacidad para neutralizar los excesos positivos o negativos de la energía. Nuestra energía varía a lo largo del día, y también sufre alteraciones con motivo de la práctica de ejercicios, enfermedades y accidentes, edad, estado de ánimo y condiciones menos ponderables. Escoger y mezclar los alimentos apropiados para cada momento y objetivo de nuestra vida, es un arte que puede facilitar en gran medida el mantenimiento de los vehículos.
Por extensión, la alimentación polar produjo una terapia de polaridades cuyo fin es neutralizar las enfermedades. Según la óptica tolteca, las disfunciones del vehículo físico o de cualquier otro, son intrusiones, metafóricamente comparadas con “vientos” o “espíritus del monte”. Nosotros mismos somos una intrusión en el mundo. Esto hace que las enfermedades se vean y traten como una integridad, teniendo en cuenta no sólo los síntomas físicos, sino también las causas energéticas, las condiciones ambientales y las consecuencias sociales.
Por su parte, la herbolaria es de gran apoyo, no sólo por los productos químicos que se pueden obtener de las plantas, sino porque estas son seres vivos y pueden comunicarnos su intención. Hay tres tipos de herbolaria: la común, dedicada a la salud de los vehículos físico y vital; la sagrada, orientada a resolver problemas mentales y emocionales; y la “de poder”, que se emplea para desarrollar el nagual.” |